Se desarrolla curso de U abierta en colaboración con Proyecto Anillos Migraciones

El día 28 de septiembre del 2021 comenzó la segunda edición del curso U abierta de la Universidad de Chile “Migraciones contemporáneas y construcción del sujeto migrante en Chile”. En esta ocasión el curso es dirigido  por la profesora Galdámez, Abogada, académica de la Facultad de Derecho de nuestra casa de estudios e Investigadora del Proyecto ANID PIA SOC,180008, Migraciones contemporáneas en Chile: desafíos para la democracia, la ciudadanía global y el acceso a los derechos para la no discriminación, cuya directora es la profesora María Emilia Tijoux. 

El proyecto que ya está en su tercer año, ha intentado aproximarse a la construcción del sujeto migrante a partir de sus interacciones con los procesos de racialización, con el control de frontera, las políticas migratorias y otros. En particular, desde la línea 2, donde es investigadora titular Liliana Galdamez, junto a otros colegas de la Facultad de Derecho, se han centrado en la construcción jurídica de este sujeto migrante. 

En esta misma línea la académica enfatizó que este curso es más relevante que nunca por lo que está sucediendo en Chile “Es importante una mirada transdisciplinaria ya que se requiere darle una perspectiva humanista y de acceso a derechos”. Esta segunda edición del curso, contiene información complementaria en relación a la nueva ley migratoria promulgada en abril del presente año. Esta se puede encontrar en el conversatorio de lanzamiento. Además, en entrevista realizada por la directora del proyecto a Eduardo Cardoza, activista y representante de organizaciones migrantes y pro – migrantes.

Al igual que la primera edición, el curso está estructurado en cuatro módulos. El primero de ellos es una introducción en donde se presentan los principales lineamientos teóricos y metodológicos del proyecto Anillos y los principales desafíos de la migración en Chile. El segundo módulo, por su parte, se centra en el concepto de vulnerabilidad y derecho, profundizando en la protección jurídica de las personas en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los derechos fundamentales de las personas migrantes en Chile. El tercer módulo llamado “Migración en Chile: interacciones mediadas por la racialización” contiene dos secciones. La primera de ellas dedicada al tema de las interacciones y la vida cotidiana en los procesos de racialización, mientras que la segunda profundiza en la política de identidad y seguridad nacional como respuesta estatal a la migración.  Finalmente, el cuarto módulo “Construcción de la frontera: la creación del sujeto migrante a partir de mecanismos institucionales” revisa la noción de la producción estatal de la precariedad y una evaluación crítica de la institucionalidad.

Para aquellas personas que están inscritas en el curso se les invita a continuar participando y revisar todos los contenidos de un tema que requiere ser entendido por la ciudadanía, para evitar reacciones de odio y xenofobia, en un momento de movimiento migratorios forzados por las crisis que enfrentan otros países de la región. 

Para aquellos que no se matricularon les invitamos a visitar nuestra página web donde encontrarán columnas de opinión, artículos académicos, podcasts y boletines informativos relativos a estas temáticas. 

También se les invita a visitar nuestro canal de YouTube donde encontrarán actividades de los últimos 3 años del proyecto, junto a nuestras redes sociales: Instagram, Facebook, y Twitter.

 

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Protestas anti-migrantes en el norte y la deshumanización de la sociedad chilena: reflexiones desde un enfoque de derechos humanos

Por Ana Sofía Álvarez Jofré y Sebastián Cepeda Valdés
*Integrantes de equipo de Investigación Anillos SOC180008

La migración ha sido protagonista de la agenda pública durante las últimas semanas. Latinoamérica vive un momento de reactivación de una crisis migratoria de larga data. En lo atingente a Chile, se ha dado a conocer el éxodo de personas haitianas desde nuestro país hacia América del Norte, motivado por el sufrimiento y la miseria que vivieron en Chile. Por otro lado, en el norte del país, con motivo del desalojo de un campamento de migrantes, se suscitaron graves episodios de racismo y xenofobia que intensificaron el debate en esta materia.

¿Por qué las y los chilenos se sienten amenazados por las personas migrantes? Históricamente, Chile ha propiciado una visión selectiva hacia los extranjeros, dándole la bienvenida al europeo y rechazando al latinoamericano. Dicha perspectiva cimentó las bases de una “chilenidad” construida desde la diferencia, la exclusión y una autopercepción de superioridad ante el otro. Esta lógica se perpetúa hasta la actualidad, pues, sectores de la sociedad chilena agrupan como “migrantes indeseables” a personas peruanas, bolivianas, colombianas, venezolanas y dominicanas. Lo que se agrava con la llegada de migrantes haitianos, donde “lo desconocido” -idioma, cultura, color de piel- causa temor y rechazo.

Ante ello, cabe resaltar que las fronteras son construcciones geopolíticas y que la nacionalidad, en tanto vínculo de una persona con un Estado, es también una construcción jurídica. Lo real y tangible somos los seres humanos, cuya dignidad y derechos humanos no distinguen según nacionalidad. La defensa de los derechos humanos como marco jurídico, ético y social, supone reivindicar la dignidad de las personas como fundamento del vivir en sociedad. Lo cual implica reclamar un conjunto de libertades, pero también, asumir la subjetividad del otro para permitir la realización personal, es decir, defender la diversidad en igualdad. Así, características jurídicas de los derechos humanos, tales como su interdependencia -operan de manera indivisible, sin que se pueda privilegiar un tipo de derecho por sobre otro-, y su universalidad -igualdad en el acceso y ejercicio de derechos-, se presentan como centrales en el debate migratorio.

El panorama actual de las personas migrantes, especialmente en el norte de Chile está caracterizado por su situación de extrema vulnerabilidad, precariedad y sufrimiento. Son personas que huyen de conflictos armados o políticos, de condiciones de extrema pobreza, que añoran reunirse con su familia y que arriesgan sus vidas para buscar mejores condiciones para ellos y sus seres queridos. Al llegar a Chile enfrentan dificultades económicas, culturales, habitacionales, alimentarias y sanitarias; enfrentándose a una institucionalidad y sociedad hostil que, paradójicamente, les rechaza, y a la vez les necesita, principalmente en términos económicos. La situación y el sufrimiento de las personas migrantes en el norte de Chile no es sólo una crisis migratoria, sino una crisis humanitaria y de “humanidad”.

Los lamentables hechos ocurridos la última semana tienen un importante correlato institucional. La crisis en la gestión migratoria se debe a políticas que no han sabido responder a los flujos migratorios que llegan a Chile. En la última década, se han implementado dos tipos de política migratoria. Una buscó matizar, en lo posible, los efectos de la aplicación del D.L N°1.094, sin atacar el fondo de la legislación aún vigente y su lógica securitista. Otra, buscó “ordenar la casa”, reivindicando un discurso antimigración basado en el control de fronteras y criminalización de las personas migrantes. Lo cual se ha visto reflejado en la excesiva tardanza en los procesos de regularización, trabas en la aplicación de la normativa relativa a refugio, las recientes expulsiones masivas y la inacción de las autoridades ante la situación del norte de Chile, que culminó con repudiables actos de violencia contra personas migrantes.

Desde el derecho internacional de los derechos humanos, el panorama actual que enfrenta la migración en Chile implica el incumplimiento de obligaciones adquiridas por el Estado chileno y la desatención de estándares de derechos humanos. Desde el principio de igualdad y un enfoque de vulnerabilidad, no puede olvidarse que los Estados son titulares de deberes reforzados respecto de las personas migrantes. Ya en abril de este año, el Comité de Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, en su segundo informe periódico sobre Chile, evidenciaba situaciones de desprotección de derechos de personas migrantes, enfatizando la necesidad que el Estado de Chile “refuerce sus acciones para la atención e inclusión de la población migrante al nivel local y en zonas de fronteras” y “desarrolle medidas para eliminar la xenofobia y los estereotipos discriminatorios sobre los trabajadores migratorios y sus familiares”, dentro de otras recomendaciones.

En este escenario, las personas migrantes dependen en gran medida de su propia articulación, de por sí compleja, y la labor de actores de la sociedad civil. Ante la urgencia, se celebra la labor de diversas ONG, grupos de la sociedad civil y clínicas jurídicas de algunas universidades nacionales. No obstante, es el Estado el principal responsable de velar por el bienestar de sus habitantes, incluyendo a las personas inmigrantes en su territorio. El cumplimiento de estas obligaciones supone no propiciar la irregularidad migratoria, así como repensar el trabajo de todos los órganos del Estado, tanto de aquellos con competencias especiales en materia migratoria, como de sus servicios de salud, sus universidades y otros servicios administrativos atingentes.

Así, es fundamental que el Estado cumpla con sus compromisos internacionales adquiridos, otorgando una real protección a los grupos vulnerables migrantes, promoviendo y asegurando su dignidad y acceso a derechos. Apostar por abordar la temática migratoria únicamente desde lo nacional resulta ilusorio. Es momento de propiciar instancias de cooperación regional para abordar de manera integral los flujos migratorios desde el reconocimiento al derecho al desarrollo humano y la búsqueda de mejores condiciones de vida, mediante el ejercicio de la libertad de movimiento. Por último, en lo que respecta al ámbito social y cultural de nuestro país, urge repensarnos como sociedad, desde la interculturalidad, la diversidad y la dignidad humana.

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¡Ningún ser humano es ilegal! rechazo a los actos de odio hacia la población migrante

¡Ningún ser humano es ilegal! rechazo a los actos de odio hacia la población migrante

La marcha anti migrante ocurrida el sábado 25 de septiembre fue el último de una serie de acontecimientos de violencia y racismo contra las personas migrantes vividos durante los últimos días en el norte de Chile. Asimismo puede vincularse con un discurso de odio que ha sido promovido tanto por los grandes medios de comunicación como por la agenda de gobierno de Sebastián Piñera.  

Los últimos hechos de violencia que han provocado denuncias nacionales e internacionales, comenzaron el día 22 de este mes con el desalojo de un campamento en Tocopilla donde residían personas migrantes, seguida dos días después por el desalojo de la plaza Brasil en Iquique y finalmente con la marcha anti migrante el sábado 25, que terminó en ataques violentos contra las personas (incluidos niños y niñas) recién llegadas al país y viviendo en la calle. El abuso de la fuerza policial y la violencia de la sociedad chilena pueden verse claramente en las decenas de videos y fotografías que registraron los hechos. Nuestro equipo de investigación, al igual que muchas organizaciones sociales, de derechos humanos y otros equipos en distintas universidades,  se ha pronunciado públicamente, sumándose al esfuerzo de innumerables sectores de la sociedad civil que están repudiando y denunciando la naturaleza racista y violenta de lo ocurrido. 

Es relevante recalcar que estos no son hechos aislados, por el contrario es una situación permanente que violenta las vidas de las personas migrantes en todo ámbito, desde la situación de calle, hasta la discriminación en el trabajo y el racismo cotidiano. Sin embargo, una marcha de este tipo y tan grande no había ocurrido, lo cual es sumamente grave. 

La socióloga y directora de nuestro proyecto, María Emilia Tijoux, en Radio Universidad de Chile manifestó el mismo sábado 25  en la mañana: 

“Un violento amanecer tuvieron, este viernes, centenares de personas migrantes que se encontraban instaladas en la Plaza Brasil de la ciudad de Iquique. A eso de las 7:30 de la mañana, funcionarios de Carabineros y de la PDI efectuaron un desalojo masivo del espacio que se sumó al concretado, esta misma semana, a un campamento en Tocopilla”,

En el mismo medio, días antes Eduardo Thayer, investigador principal del proyecto, explicaba: “El país necesita desarrollar una política fronteriza más realista”. 

La violencia con que el Estado ha tratado a las personas migrantes obedece a una operación política del Gobierno, que ha procurado armar un discurso que deshumaniza a quienes llegan de países latinoamericanos y caribeños. De esta manera la represión en su contra no genera tanto revuelo e, incluso, es apoyada por gran parte de la población chilena.

Thayer además agregó, haciendo una crítica enfática a las políticas del actual gobierno, tal como la Frontera Segura, a la cual se han destinado tres mil millones de pesos: 

“Hay una ausencia total de políticas y de recursos para resguardar los territorios y, de alguna manera, garantizar las condiciones en las que se mueven las personas no empeoren ni sus propias vidas ni vulneren sus derechos, ni genere un problema para las personas que residen en los territorios”

El Estado no se ha hecho responsable de la situación migratoria de manera humanitaria, sólo han respondido con represión y expulsiones, sin tener siquiera un atisbo de enfoque de derechos en sus actos. María Emilia Tijoux, Constanza Ambiado y Eduardo Cardoza lo explicaron en un artículo publicado en Le Monde Diplomatique: 

“Faltando a su palabra, este gobierno hoy reafirma y cierra el ciclo represivo de una política anti inmigrante que busca adherentes a partir de un discurso populista que promueve el odio hacia el migrante y ejecuta expulsiones masivas, desalojos, o detenciones, todas argumentadas en el supuesto peligro y amenaza que la población migrante representaría para nuestra sociedad”. 

Como proyecto nos sumamos al repudio a lo ocurrido en el norte del país, tanto con la policía como con la población civil que actuó de manera xenófoba y violenta. Es inconcebible que ocurran este tipo de actos inhumanos hacia personas que buscan un futuro mejor en Chile.

Por esta misma razón les invitamos a participar de las actividades de la campaña “30 al 30”, impulsada por diversas organizaciones migrantes, promigrantes y de Derechos Humanos, puesto que hoy más que nunca es urgente tomar acciones contra el racismo que impera en nuestro país. El jueves 30 de septiembre se realizará una romería hacia la posta central de Santiago en nombre de Joane Florvil y sería de suma importancia contar con la presencia de muchas personas en esta conmemoración. 

Para ahondar en lo que ocurrió el fin de semana, te invitamos a leer las columnas escritas por integrantes de nuestro proyecto, que son un aporte valioso para reflexionar sobre estas temáticas: 

Luis Eduardo Thayer sobre Colchane: “El país necesita desarrollar una política fronteriza más realista” (Radio UChile)

María Emilia Tijoux y desalojo de inmigrantes en Iquique: “Yo no sé si los consideran seres humanos” (Radio UChile):

El permanente sufrimiento de ser migrante en Chile. Por María Emilia Tijoux, Eduardo Cardoza y Constanza Ambiado (Le Monde Diplomatique):

*La fotografía de la portada es de autoría de Camila Pérez Soto y fue tomada en la Plaza de Armas de Santiago, en el contexto de un marcha en apoyo a les migrantes.

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[Radio UChile]El racismo mata: reflexiones sobre el caso de Louis Gentil

[Radio UChile]El racismo mata: reflexiones sobre el caso de Louis Gentil

*Esta columna fue publicada originalmente en el medio Radio Universidad de Chile y fue escrita por Chantal Clerc Soto, socióloga y tesista de nuestro proyecto.

Una vez más hemos sido testigos de la brutalidad policial contra personas migrantes en Chile. El martes 31 de agosto, Carabineros de Chile acudió a la población El Peumo, en la comuna de La Ligua, a causa de la llamada de vecinos del sector que alertaron sobre la presencia de un hombre que estaría produciendo desórdenes públicos. Durante el operativo fue baleado con resultado de muerte Louis Gentil, un hombre haitiano de 42 años que, como muchos otros, llegó a este país con el sueño de una vida mejor. Pero sus deseos se vieron frustrados a causa del racismo institucional.

Esta tragedia no es un hecho aislado, pues encuentra su explicación en las maneras en que se ha construido históricamente al sujeto migrante en Chile. Lo ocurrido se ancla en un imaginario nacional de blanquitud y homogeneización que ve en el “otro” inmigrante una amenaza y un peligro, aspectos que se reproducen en el ordenamiento jurídico, en la institucionalidad y en las prácticas cotidianas de chilenos y chilenas. Peor aun cuando hablamos de personas haitianas y de cuerpos estigmatizados y estereotipados, quienes deben enfrentarse día a día a una sociedad que los rechaza, no solo por el color de la piel, sino también por sus países de procedencia.

Los estereotipos pueden ser entendidos como ideas o imágenes preconcebidas que los sujetos tienen sobre un grupo social determinado, de manera que las creencias contenidas en estos no constituyen la realidad, pues son simplificaciones y categorizaciones exageradas que permite a los sujetos identificar aquello que les es extraño y diferente. En el marco de mi tesis, realizada en el Proyecto Anillos Soc180008 “Migraciones contemporáneas en Chile: desafíos para la democracia, la ciudadanía global y el acceso a los derechos para la no discriminación”, dimos cuenta de variados estereotipos con que los y las chilenas representan a las personas inmigrantes de origen haitiano. Se les estereotipa como peleadores, agresivos, territoriales, irresponsables, flojos, entre otros calificativos. Además de ello, dimos cuenta de los modos en que es representada la presencia de personas haitianas y las implicancias de esto en el territorio. Así, en la mente de las y los chilenos, la presencia de personas de esta comunidad implicaría un aumento del peligro, de los conflictos, de la inseguridad, de la suciedad y de la delincuencia.

Si bien estos estereotipos y representaciones se hallaron en un trabajo de tesis enfocado en un barrio en particular, vemos que se extrapolan a toda la población haitiana que habita en Chile: se reproducen a través de los medios de comunicación, en los discursos de las autoridades nacionales y en las conversaciones cotidianas de las y los ciudadanos. De este modo, la inferiorización y la criminalización se constituyen como un marco cognitivo desde el que se piensa al inmigrante. No es casualidad, por tanto, que se reaccione de forma desmedida en un operativo policial que involucra a una persona de nacionalidad haitiana, llegando incluso a resultados fatales, pues las y los chilenos se predisponen de antemano a pensar en el inmigrante como una amenaza y un peligro desproporcionado.

El asesinato de esta persona no es un hecho individual, está anclado en una estructura de pensamiento que penetra a la sociedad y al Estado, y que deja susceptible a las personas migrantes a ser víctimas de hechos tan brutales como el que presenciamos a finales del mes pasado.

Digámoslo con todas sus letras, estamos en presencia de un hecho racista que esta vez tuvo un desenlace fatal y que fue protagonizado y ejecutado por un miembro de una institución pública. El racismo institucional puede ser entendido como una forma de violencia de Estado que se expresa a través de políticas, prácticas y procedimientos que discriminan, diferencias y excluyen a las personas racializadas. En esta línea, el racismo institucional se manifestaría a través de las instituciones públicas, y las policías no quedan fuera, sobre todo en consideración de que son una de las instituciones con mayor presencia cotidiana entre la población.

En Chile, la policía reproduce institucionalmente prácticas racistas ancladas en el ordenamiento jurídico y en los imaginarios colectivos de la población. La violencia policial hacia personas afrodescendientes es arbitraria, desmedida, sobrepasa los protocolos y es contraria a los derechos humanos.

En definitiva, cuando de violencia policial hacia personas migrantes se trata, no podemos seguir mirando para el lado, minimizando ni naturalizando. Es necesario reflexionar, cuestionar y criticar los modelos que nos rigen, las instituciones que nos gobiernan y las imágenes que nos envuelven para que no se repitan más casos como los Louis Gentil, Joane Florvil, Monise Joseph, Rebeka Pierre, entre muchos otros que vieron sus sueños interrumpidos en este país. Es indispensable trabajar para no solo denunciar actos deleznables sino por formar e informar sobre una realidad migratoria que deja ver en ocasiones lo peor de la sociedad cuando se mata sin preguntar y lo peor, cuando luego se olvida que es una persona migrante que muere en la calle.

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Migraciones Contemporáneas y Construcción del Sujeto Migrante en Chile

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Curso UABIERTA: Migraciones contemporáneas y construcción del sujeto migrante en Chile, versión 2020

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Migraciones contemporáneas y la construcción del sujeto migrante en Chile es un curso gratuito, online y de alcance nacional e internacional creado por el Proyecto Anillos SOC180008. Su enfoque interdisciplinar, desde la sociología, la ciencia política y el derecho, busca entregar elementos generales sobre la migración en Chile y la construcción del sujeto migrante, junto con reflexionar de forma crítica sobre los dispositivos jurídicos, políticos, institucionales e interaccionales que lo construyen.

Los contenidos fueron formulados por académicos y académicas de las facultades de Ciencias Sociales y Derecho de la Universidad de Chile, junto con la Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y Económicas de la Universidad Cardenal Silva Henríquez. El equipo académico está conformado por Liliana Galdámez (coordinadora académica), Rita Lages, Rodrigo Mallea, María Emilia Tijoux, Constanza Ambiado, Luis Eduardo Thayer y Cristián Orrego. Las clases de su versión 2020 iniciaron el 1 de diciembre de 2020 y finalizaron el 5 de enero de 2021.

 

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